| Recordando los Juegos de 1964, Innsbruck tuvo dos pebeteros |
A lo largo de la más que centenaria historia de los Juegos Olimpicos, solo en una ocasión, una ciudad ha renunciado a organizarlos una vez le hayan sido concedidos sin que mediara una causa de fuerza mayor. Dos años y medio después de ser elegida en de mayo de 1970 como sede de los Juegos de Invierno de 1976, el 15 de noviembre de 1972, la ciudad norteamericana de Denver, renunció a organizarlos ante el mayoritario rechazo de sus ciudadanos. La imprescindible necesidad de los organizadores de recabar importantes fondos públicos provoco un profundo debate que desembocó en un referéndum en el cual dos tercios de los votos fueron en contra. Ante el peligro de tener que suspender los Juegos, el CIO busco diferentes alternativas hasta recibir la salvadora oferta de la austríaca de Innsbruck que había organizado la edición de 1964 y sus instalaciones estaban disponibles y en funcionamiento.
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| "Kaiser Franz" acaparo todas las portadas |
El gran protagonista de dichos juegos fue el esquiador austriaco Frank Klammer que, en la ceremonia inaugural abandero la delegación austríaca, ante el clamor del publico y que revindicó, con una impresionante victoria en el descenso, su polémica expulsión de los Juegos de Sapporo'72 por presunto profesionalismo. Este caso derivo en la modificación de la regla 26 de la Carta Olímpica sobre la elegibilidad de los deportistas que fue aprobada por el CIO en sus Sesión de Viena de 1974. Una modificación que puso fin a la anacrónica ortodoxia del amateurismo y la hipocresía del llamado profesionalismo encubierto y abrió la puerta de los Juegos a los mejores esquiadores del momento.

La esquiadora alemana Rossi Mittermaier se quedo a centésimas
de la triple corona
Los Juegos de Innsbruck 1976 marcaron un antes y un despues en los juegos blancos. A nivel deportivo con la presencia de los mejores esquiadores del momento, en lo tecnológico la aparición de materiales sintéticos especialmente los innovadores "wonder skis", unos esquíes con la punta perforada para conseguir menor resistencia al viento, y también en la indumentaria deportiva con los cascos aerodinámicos para esquiadores, patinadores de velocidad y saltadores de esquí, así como de numerosos accesorios especialmente diseñados para la practica de los deportes de nieve y hielo. A titulo de curiosidad, se llego a publicar que los esquíes usados por el ganador del descenso, el austriaco Frank Klammer, estaban valorados en 39.000 marcos.

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